De acuerdo con la última edición de la Encuesta Global de PwC a los CEO – Capítulo Uruguay, los ejecutivos uruguayos observan que la incorporación de nuevas tecnologías —y en particular de la inteligencia artificial— está comenzando a redefinir la forma en que se organizan las empresas, se diseñan los procesos y se gestionan las capacidades de las personas.
¿En qué medida está de acuerdo o en desacuerdo con las siguientes afirmaciones relacionadas con el uso de IA en su empresa?
En las organizaciones uruguayas, la adopción de inteligencia artificial aún se encuentra rezagada respecto del promedio global. Apenas un 13% de los CEO aplicó la IA en gran medida en alguna función clave de su empresa. Sin embargo, el 64% indica que su entorno tecnológico facilita la integración de la IA —en línea con el 66% global— y el 72% considera que su cultura organizacional también la favorece
En el plano del empleo, la escasez de mano de obra especializada es la segunda amenaza más relevante para los CEO uruguayos (20%), solo detrás de la ciberseguridad (28%). Pero el desafío no se limita a encontrar especialistas técnicos: el 33% de los CEO se pregunta si cuenta con el equipo de liderazgo adecuado.
Las proyecciones para los próximos tres años varían según el nivel jerárquico. En los niveles senior, el 78% no prevé cambios significativos en el empleo por la IA, lo que sugiere que la tecnología se percibe más como apoyo a la toma de decisiones que como factor de sustitución.
Cambios esperados en los niveles de empleo en tres años debido a la IA, según el nivel de experiencia
La visión cambia a medida que se desciende en la estructura organizacional. En los niveles intermedios, un 17% de los CEO anticipa una disminución del empleo. Pero es en los puestos juniors donde se proyecta el mayor impacto: el 55% considera que la IA podría reducir el empleo en estos niveles —frente al 49% global—, mientras que solo un 6% espera un aumento, muy por debajo del 28% a nivel mundial.
Esto no implica necesariamente menos empleo en términos netos, sino una transformación en la naturaleza de los roles: la IA eleva la productividad y genera nuevas funciones vinculadas al análisis de datos, la automatización y la gestión tecnológica. El desafío, entonces, pasa por desarrollar estrategias de recapacitación que permitan a las personas adaptarse y aprovechar las oportunidades de esta transición, entre otras prioridades que analizamos a continuación.
Más allá de las diferencias entre países o sectores, la evidencia global muestra que el principal desafío de la inteligencia artificial no es únicamente tecnológico, sino organizacional. Las empresas deberán gestionar una transición compleja hacia nuevas formas de trabajo, donde la incorporación de herramientas digitales se combine con el desarrollo de habilidades, la confianza dentro de los equipos y la redefinición de los roles laborales.
En este contexto, el informe Global Workforce Hopes and Fears de PwC señala seis prioridades que los ejecutivos deberían considerar para liderar de manera efectiva la transformación del trabajo.
El impacto de la inteligencia artificial sobre el empleo y la organización del trabajo todavía está en evolución. En lugar de proyectar escenarios rígidos, las empresas necesitan construir organizaciones capaces de adaptarse de manera continua a los cambios tecnológicos, regulatorios y competitivos. En Uruguay, donde el 40% de los CEO reconoce como su principal preocupación si se están transformando lo suficientemente rápido como para mantener el ritmo de la tecnología y la IA, esta capacidad de adaptación resulta especialmente urgente.
La introducción de tecnologías que automatizan tareas o modifican funciones laborales puede generar inquietudes entre los trabajadores. Promover entornos de diálogo transparente y compartir información sobre el proceso de transformación resulta clave para sostener el compromiso de los equipos.
En contextos de cambio acelerado, las personas necesitan comprender hacia dónde se dirige la organización. Definir y comunicar una visión clara sobre el futuro del trabajo ayuda a alinear expectativas y a orientar las decisiones de los colaboradores dentro de la empresa.
La expansión de la inteligencia artificial incrementa la demanda de nuevas capacidades, que combinan habilidades técnicas con competencias analíticas y de liderazgo. Programas de capacitación continua, reconversión profesional y aprendizaje permanente serán claves para acompañar esta transición. En Uruguay, este punto cobra especial relevancia dado que la adopción de IA aún es incipiente —apenas un 6% de los CEO reportó mayores ingresos derivados de la IA, frente al 30% global— y existe un amplio margen para recapacitar a los colaboradores de cara a los próximos años.
La inteligencia artificial puede potenciar la creatividad organizacional cuando se utiliza como plataforma para experimentar con nuevas formas de trabajo. Involucrar a los colaboradores en la identificación de casos de uso y en la mejora de procesos permite acelerar la adopción de estas herramientas. En este sentido, los datos de Uruguay muestran que, si bien el 53% de los CEO considera la innovación como vital para su estrategia de negocios, apenas un 15% tolera proyectos de innovación de alto riesgo y solo un 5% cuenta con un centro de innovación o incubadora definida, lo que evidencia una brecha entre aspiración y práctica que requiere atención.
La transformación tecnológica exige que las personas se adapten continuamente a nuevas herramientas y responsabilidades. En este contexto, generar entornos laborales estables, que promuevan el bienestar y la resiliencia, se vuelve un factor clave para sostener el compromiso de los equipos. El 25% de los CEO uruguayos se pregunta cómo equilibrar el cuidado de los empleados con el ahorro en costos laborales, una tensión que subraya la importancia de este punto.
El desafío no se limita a la búsqueda de especialistas técnicos. Las empresas necesitan desarrollar perfiles profesionales que combinen competencias digitales, habilidades analíticas, conocimientos en ciberseguridad y comprensión estratégica del negocio.
Estas prioridades reflejan que la inteligencia artificial no solo introduce nuevas tecnologías, sino que redefine la forma en que las organizaciones gestionan el talento. El desafío para los líderes uruguayos consiste en convertir esta transformación —aún incipiente, pero con bases tecnológicas y culturales favorables— en una oportunidad para construir organizaciones más productivas, innovadoras y preparadas para el futuro del trabajo.