La edición 29ª de la Encuesta Global de PwC a los CEO revela un escenario donde los líderes empresariales enfrentan simultáneamente riesgos crecientes y la necesidad de transformarse con mayor velocidad. A nivel mundial, los CEO reportan una caída significativa en la confianza de corto plazo, aunque mantienen un optimismo más moderado hacia los próximos tres años. Los líderes ejecutivos uruguayos siguen esta tendencia, pero con niveles de confianza aún menores, lo que plantea la urgencia de acelerar iniciativas estratégicas para no perder competitividad.
Globalmente, cerca de un tercio de los CEO afirma haber obtenido ingresos adicionales por el uso de IA en el último año, y un 26% menciona reducciones de costos. Sin embargo, el uso de IA “en gran medida” sigue siendo bajo en la mayoría de las funciones corporativas. En Uruguay, el avance es más lento: solo 6% de los CEO locales reporta mayores ingresos derivados del uso de la IA, aunque un 19% sí indica disminución de costos, lo que evidencia un potencial aún poco explotado para generar crecimiento mediante estas tecnologías.
En Uruguay, el 64% de los CEO consideró que su entorno tecnológico facilita la adopción de IA, en línea con el promedio global. Sin embargo, la cultura organizacional muestra menor solidez: apenas 3% de los CEO uruguayos está “muy de acuerdo” con que la cultura habilita la adopción de la IA, muy por debajo del 16% a nivel global. Esto sugiere que la principal barrera hoy no sería técnica, sino cultural y de liderazgo.
El impacto de la IA en el empleo comienza a notarse. Un 55% de los CEO uruguayos anticipa que necesitará menos empleados júniors en tres años, cifra similar a la tendencia global. Esto refuerza la urgencia de reskilling y planes de desarrollo que preparen a la fuerza laboral para tareas en las que generen mayor valor agregado. La encuesta destaca la importancia de construir “bases de IA”: estrategia, procesos responsables, infraestructura adecuada y cultura alineada.
Cuatro de cada diez CEO uruguayos indicaron que sus empresas han comenzado a competir en nuevos sectores, un comportamiento en línea con lo que manifestaron el resto de sus colegas del resto del mundo, lo cual denota que las fronteras industriales se siguen desdibujando. Además, casi la mitad prevé realizar adquisiciones significativas en los próximos tres años, lo que anticipa dinamismo en el mercado local de Fusiones & Adquisiciones (M&A). La evidencia internacional indica que las adquisiciones que incorporan capacidades nuevas generan mayores retornos que las orientadas a cuota de mercado.
El optimismo sobre el crecimiento de ingresos empresariales sigue cayendo. Solo 21% de los CEO uruguayos se declara muy confiado en que los ingresos de sus compañías crezcan hacia 1 y 3 años, por debajo de lo que opinaron sus pares de Argentina y Brasil. En cuanto al crecimiento de la economía local, el optimismo baja de 86% a 68% con respecto al año anterior, aunque sigue siendo mayor que en 2023 y 2024. Con respecto al crecimiento de la economía global, 70% de los CEO uruguayos espera crecimiento, posicionándose como los más optimistas de la región.
La ciberseguridad es la amenaza número uno para los CEO uruguayos, con un 28% que la identifica como su principal riesgo, en fuerte ascenso con respecto a los últimos dos años. Le siguen la escasez de mano de obra especializada (20%), la disrupción tecnológica, la volatilidad macroeconómica y los aranceles (15%). En línea con sus pares del resto del mundo, el 83% de los líderes ejecutivos uruguayos planea fortalecer la ciberseguridad debido a la inestabilidad geopolítica, confirmando que la gestión del riesgo tecnológico es ya una prioridad estratégica.
Aunque la innovación aparece como la segunda gran preocupación para los CEO uruguayos, las prácticas que la sostienen aún son incipientes: solo 15% tolera proyectos de alto riesgo y apenas 5% afirma tener vehículos formales para innovar dentro de sus empresas. En riesgo climático, la integración de este tema a la toma de decisiones estratégicas es todavía moderada. Finalmente, los CEO en Uruguay dedican 57% de su tiempo a temas de corto plazo y solo 11% al largo, un desbalance mayor que el promedio global, lo que refuerza la urgencia de “reinventar el calendario” de los líderes ejecutivos locales.