La European Financial Reporting Advisory Group (EFRAG) remitió a la Comisión Europea su propuesta para la simplificación de las Normas Europeas de Información sobre Sostenibilidad (ESRS), un paso clave dentro del proceso de revisión del marco de reporte exigido por la Directiva de Reporte de Sostenibilidad Corporativa (CSRD).
La iniciativa forma parte del paquete “Ómnibus” impulsado por la Comisión Europea, cuyo objetivo es reducir la complejidad y la carga administrativa del reporte de Sostenibilidad, manteniendo al mismo tiempo los objetivos del Pacto Verde Europeo y la utilidad de la información para la toma de decisiones.
Entre los cambios más relevantes analizados por EFRAG se destaca una reducción aproximada del 61% en los puntos de datos obligatorios respecto de la versión vigente de los ESRS. La lógica detrás de este enfoque es permitir que las empresas concentren sus esfuerzos en la información verdaderamente relevante, en función de su contexto y de los temas que resulten realmente materiales.
En esa línea, los borradores refuerzan el principio de materialidad, de modo que las compañías solo deban reportar información cuando esta sea relevante para la toma de decisiones de los usuarios y stakeholders. Esto supone un cambio significativo frente al esquema anterior, que exigía determinadas divulgaciones con independencia del resultado del análisis de materialidad.
“La propuesta de EFRAG marca un punto de inflexión en el reporting de Sostenibilidad en Europa. Avanzar hacia estándares más simples y proporcionales permitirá que las empresas pongan el foco en la información verdaderamente relevante, sin perder transparencia ni rigor, e integren la Sostenibilidad con la toma de decisiones del negocio.” comentó Diego H. López, socio de PwC Argentina a cargo de los servicios de Sostenibilidad y Cambio Climático.
La propuesta también introduce mayor flexibilidad en la evaluación de la denominada doble materialidad, que considera tanto el impacto de la empresa sobre el entorno como los riesgos y oportunidades que la sostenibilidad genera para el negocio. A partir de ahora, las organizaciones podrían abordar este análisis mediante enfoques más proporcionales, adaptados a su estructura, contexto y modelo de negocio. Asimismo, se incorporan criterios más prácticos para valorar impactos negativos, teniendo en cuenta acciones de mitigación, prevención o reparación, y reconociendo que cierta información puede ser útil incluso cuando los impactos estén gestionados o regulados, sin que ello implique excluirlos del análisis.
Con el objetivo de facilitar la implementación, los borradores incluyen exenciones permanentes y disposiciones transitorias para determinados requerimientos. Por ejemplo, se prevén flexibilidades en casos de adquisiciones o desinversiones, así como la posibilidad de aplicar el criterio de “coste o esfuerzo indebido” cuando la obtención de datos fiables resulte desproporcionada.
Para las empresas que comenzaron a reportar bajo la CSRD en la primera etapa (“primera ola”), se contemplan además plazos de aplicación gradual para algunos requisitos, como la divulgación cuantitativa de ciertos efectos financieros o la información sobre sustancias reguladas, que podrían diferirse hasta ejercicios posteriores, según lo establezca el acto delegado final.
“La reducción de puntos de datos obligatorios y el mayor apoyo en el análisis de doble materialidad son señales claras de un cambio de enfoque: Menor cumplimiento formal y mayor utilidad real de la información. Esto facilita una implementación más eficiente de los ESRS y mejora la comparabilidad, especialmente para las organizaciones que están dando sus primeros pasos en el marco de la CSRD, para que puedan mantener su competitividad más allá de este proceso”, agrega Belén Zermatten, directora de Sostenibilidad y Cambio Climático en PwC Argentina.
Los cambios propuestos buscan también alinear los ESRS con estándares internacionales, en particular con la NIIF S1 sobre información financiera relacionada con la sostenibilidad, favoreciendo la interoperabilidad y la comparabilidad global, sin perder las especificidades propias del marco regulatorio europeo.
La Comisión Europea analizará ahora el asesoramiento técnico de EFRAG antes de adoptar un nuevo acto delegado. El calendario final dependerá de las decisiones institucionales de la Comisión, y los ESRS simplificados entrarían en vigor para los ejercicios iniciados en 2027, quedando pendiente la definición sobre una posible aplicación anticipada.