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Según Rossana Grosso, directora de consultoría en gestión humana de PwC, los datos demuestran que en las empresas hay un “sesgo hacia los cargos de género masculino y si vamos a las posiciones de tecnología, eso es un poco más acentuado todavía”.
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Grosso destacó que organizaciones como CUTI y ONU Mujeres, entre otras, vienen promoviendo acciones para lograr una mayor paridad de género en tecnología. En su opinión, la brecha surge al momento de escoger la carrera profesional.
“En el liceo, en los bachilleratos, y también en la universidad, muchas menos mujeres eligen las carreras de tecnología. El problema arranca ahí”, indicó. Esa realidad redunda en que luego las empresas tienen menos candidatas para sumar a sus equipos, añadió Grosso. No obstante, “las organizaciones tienen desafíos para desarrollar políticas activas para tratar de incorporarlas y poner un foco ahí”, cerró.
Las empresas están viendo a una serie de cambios en sus metodologías de trabajo a causa de la pandemia de coronavirus. Según Grosso, la industria de la tecnología tiene el desafío de diseñar y aplicar modelos de trabajo híbridos e “hiperflexibles” que combinen jornadas en la oficina con otras desde casa. Esto aspecto resulta crítico para la gestión de los recursos humanos en este sector donde el nivel de desempleo es prácticamente cero y se trabaja para el mundo, acotó la experta de PwC.
También agregó como otro efecto de la pandemia el hecho de que las personas valoran cada vez más los temas de bienestar y salud (mental, física y emocional) como parte de su experiencia como empleados de una empresa. “Lo que buscan no es solo lo salarial sino una cantidad de componentes que hacen a la propuesta de valor de la empresa y a la experiencia del empleado”, afirmó Grosso. “Hoy se valora más el ‘salario emocional’, que tiene que ver con la flexibilidad de horarios, del lugar de trabajo, la calidad del (balance) trabajo-vida, pero visto de una forma integral”, finalizó.