En dos años cerraron nueve hoteles y otros se reciclan

05/05/19

Link al artículo original

 

Pocitos, Centro y Ciudad Vieja son los más afectados por la sobreoferta.

Hace aproximadamente dos años que el sector de la hotelería se enfrenta a múltiples amenazas que han puesto en jaque su rentabilidad y que en algunos casos ha llevado al cese definitivo de sus operaciones.

En Montevideo han cerrado nueve hoteles en los últimos dos años, otros piensan hacerlo y algunos han optado por cambiar el foco de sus negocios y buscar una forma de reconvertirse. En el interior del país la situación en términos generales es similar a la de Montevideo y empeora en los departamentos costeros.

Así lo confirmó a El País Fernando Peláez, secretario de la Asociación de Hoteles y Restaurantes del Uruguay (AHRU), quien detalló que en los últimos dos años la sobreoferta hotelera sumada a los “altos costos” fijos que tiene el sector han confluido en un “combo negativo” para el rubro. 

Cuatro de los hoteles que cerraron sus puertas de forma definitiva son el Regency Suites (ubicado en Gabriel Otero y Arocena, en el barrio Carrasco) que ahora se oferta como apartamentos; el hotel Belmont (en Rivera y Sanlúcar, en el barrio Carrasco), que acarreaba deudas desde hacía al menos cuatro años; el hotel Tryp Meliá (ubicado en Héctor Miranda casi Bulevar Artigas, en el barrio Punta Carretas), se estima que el predio pertenece ahora a Sinergia; y el hotel Massini Suites (ubicado en Ramón Masini entre 26 de marzo y Pedro Francisco Berro) en el barrio Pocitos.

Los otros cinco hoteles que cesaron sus operaciones pertenecen a los barrios Centro y Ciudad Vieja y son el hotel ViewPort, ubicado en Avenida Uruguay entre Andes y Florida; el hotel Ita, ubicado en San José entre Héctor Gutiérrez Ruiz y Zelmar Michelini; el hotel Plaza Fuerte en Bartolomé Mitre casi Sarandí, donde actualmente funciona el emprendimiento inmobiliario ZAG Coliving; el hotel Austral, en Héctor Gutiérrez Ruiz casi San José; y el Lancaster ubicado en Plaza Cagancha. Estos dos últimos forman parte ahora de un proyecto inmobiliario destinado a la vivienda denominado Km0.

En el caso del Hotel Continental (ubicado en la calle Paraguay entre Colonia y 18 de julio), no cerró sus puertas pero cambió el foco de su negocio al transformarse en un hotel residencial dedicado únicamente a los adultos mayores. 

“Hay varios hoteles más que están analizando de cambiarse de rubro y es una lástima”, indicó Peláez.

En el interior del país la situación es parecida y empeora en Rocha, Colonia, Maldonado y en las zonas termales, según el secretario de AHRU “este invierno será muy duro” para el sector en el interior. 

Si bien hasta el momento, según los datos de AHRU, no se han constatado cierres de hoteles en el interior del país, sí hay emprendimientos turísticos tales como Posada del Río y Hostel del Río, ambos en el departamento de Colonia que cerraron sus puertas por primera vez en baja temporada. 

En el primer trimestre del año, según los datos -a los que accedió El País- de la encuesta mensual que la consultora PwC elabora para AHRU, Canelones, Rocha y Piriápolis registraron una caída en los ingresos de más del 30% si se compara frente al mismo trimestre del año anterior.

En Punta del Este los hoteles de dos y tres estrellas presentaron una caída en los ingresos de más del 35% y los de cuatro y cinco estrellas registraron caídas superiores al 20%, en el mismo período analizado. 

En lo que respecta a los hoteles de la zona termal uruguaya (concentrada en Salto y Paysandú), los datos indican que en los hoteles cuatro y cinco estrellas la caída en los ingresos fue superior al 40%. Según explicó Peláez, el descenso está explicado por caídas en la ocupación y en las tarifas. 

“Esperábamos una temporada relativamente buena y eso no ocurrió, tuvimos un 40% menos de ocupación”, dijo a El País la gerenta del Hotel Nirvana ubicado en Nueva Helvecia, Colonia, Mónica Wibmer.

Según la gerenta, que es además integrante de AHRU, “no hay un lugar en todo el país que se salve de la mala situación” del sector y y añadió que en el caso concreto de Colonia la hotelería depende “mucho” del mercado argentino.

Por su parte, el presidente del Centro de Hoteles y Restaurantes de Piriápolis, Fernando Barbachán, dijo a El País que en el balneario hay “varios” hoteles en venta y otros que ya cerraron sus puertas hasta la próxima temporada estival. Asimismo, indicó que en 2019 hubo entre un 45% y 50% menos de ocupación hotelera, “y para lograr esto hubo que bajar la tarifa entre un 25% y 30%”, señaló.

En el caso de Rocha, Jorge Simeone, presidente de la Corporación Rochense de Turismo, manifestó a El País que este año hay más hoteles cerrados que en otras temporadas de otoño, debido a un “mal verano”, a los costos operativos y a un “posible” mal otoño. 

“Los que han quedado abiertos lo hacen con el servicio habitual pero con el mínimo costo posible para hacerlo relativamente sustentable”, señaló. 

Entre los factores que explican la negativa situación del sector hotelero, Peláez mencionó cinco grandes obstáculos: la “escasa” rentabilidad debido a los “altos costos” fijos que tiene el sector para operar; la sobreoferta de hoteles en Montevideo debido a los regímenes de promoción a la inversión; la pérdida de competitividad; la competencia de plataformas digitales como Airbnb y una menor demanda turística debido a la situación económica de la región.

Solicitan ayuda del gobierno

Desde AHRU, el directivo Alberto Latarowski, señaló a El País que la asociación evalúa cómo bajar los costos del sector. Entre las posibilidades se analiza disminuir el costo de la energía y tomar medidas para consumir menos. “Estamos tratando de achicar por todos lados”, señaló. Por su parte, el secretario de AHRU, Fernando Peláez dijo que la asociación se reunirá con autoridades del gobierno, así como también con autoridades de UTE y OSE, para solicitar medidas que puedan “paliar la situación”. En concreto, Peláez dijo que desde AHRU creen que “no se pueden seguir destinando fondos públicos” en incentivos fiscales para incrementar una oferta hotelera en aquellos lugares donde ya existe capacidad ociosa instalada (por ejemplo en Montevideo).

¡Seguinos!