El desarrollo profesional se ha convertido en un pilar estratégico para las organizaciones, el futuro del trabajo exige adaptabilidad, aprendizaje continuo y una visión centrada en las personas. El concepto de empleo está siendo redefinido debido a las nuevas formas de organización, la automatización y la inteligencia artificial.
El informe PwC Global Workforce Hopes & Fears Survey 2024 revela que el 62 % de los trabajadores percibe que el ritmo de cambio se aceleró, y el 67 % considera que las oportunidades de aprendizaje son determinantes para permanecer empleable. Además, el 28 % planea cambiar de empleo en los próximos 12 meses, lo que refuerza la importancia de estrategias de upskilling y reskilling. Por otro lado, más del 80 % de quienes usan IA generativa a diario esperan que les haga más eficientes sus tareas, y casi la mitad cree que impactará positivamente en su salario.
En la edición 2025 del mismo estudio, el 54 % de los empleados reporta haber usado IA en su trabajo en el último año, y los “power users” (quienes la usan intensivamente) muestran mejoras significativas en productividad y calidad. Curiosamente, la adopción está impulsada más por curiosidad y optimismo que por temor, lo que indica una oportunidad para potenciar el aprendizaje digital.
Estos hallazgos confirman que el desarrollo profesional y la preparación para la tecnología son esenciales para la competitividad organizacional.
PwC propone cuatro mundos posibles hacia 2030 que siguen siendo relevantes para pensar cómo evolucionará el trabajo:
Hay una búsqueda de significado y relevancia con un corazón social. Artesanos, creadores y las nuevas “Redes de Trabajadores” prosperan. La humanidad es altamente valorada.
La innovación supera a la regulación. Las plataformas digitales tienen un alcance e influencia desproporcionados para quienes tienen una idea ganadora. Los especialistas y creadores de nicho prosperan.
La responsabilidad social y la confianza dominan la agenda corporativa, mientras las preocupaciones sobre cambios demográficos, clima y sostenibilidad se convierten en factores clave del negocio.
El capitalismo de las grandes empresas prevalece mientras las organizaciones continúan creciendo y las preferencias individuales superan las creencias sobre la responsabilidad social.
En el mundo amarillo: los individuos asumen la responsabilidad del aprendizaje permanente, recurriendo a redes o comunidades profesionales para obtener apoyo.
Mientras que en el mundo rojo cada persona se ocupa de su desarrollo, es decir cada individuo tienen la responsabilidad de mejorar sus propias habilidades utilizando una nueva generación de herramientas de aprendizaje de código abierto.
Por otro lado, en el mundo verde el desarrollo personal y profesional se fusiona en áreas como el voluntariado. Las empresas capacitan a las personas para enfrentar dilemas éticos y sopesar difíciles compensaciones entre lo económico y lo social.
Por último, en el mundo azul el desarrollo se concentra en un pequeño grupo, es el caso de las personas con mayor potencial.
Sin duda alguna, estas no son predicciones exactas, sino escenarios para reflexionar y planificar. Las organizaciones que inviertan en personas, fomenten el aprendizaje continuo y alineen sus estrategias con propósito estarán mejor preparadas.
¿Tu organización está atravesando alguno de estos escenarios? Contactate con nosotros y te ayudamos a planificar juntos.
Fuentes: