Después de algunos días de calma en los mercados financieros mundiales, las “aguas” vuelven a agitarse.
Desde finales de la semana pasada asistimos a nuevas caídas en las bolsas,
¿Qué puede explicar esta nueva sacudida en los mercados?
Es difícil atribuir esta nueva caída en las bolsas mundiales a un factor, más teniendo en cuenta la compleja situación que se vive en la economía de los países desarrollados.
Por algunos días dejamos de hablar de la situación de Estados Unidos y de Europa, que salió de las primeras planas de la prensa y de la atención, pero los problemas no se resolvieron.
Los mercados están acusando una extrema sensibilidad, y son afectados por cualquier noticia negativa.
El problema es que en estos días, confluyeron varias malas noticias, que agravan el momento de incertidumbre que vivimos.
¿Y cuáles fueron las malas noticias?
Por un lado tenemos la situación en Grecia. El viernes pasado se rompieron las negociaciones entre el gobierno griego y las instituciones que vienen negociando un nuevo tramo de ayuda financiera a Atenas (el FMI, la Comisión Económica Europea y el BCE), y esto pone en riesgo que Grecia pueda contar con los fondos para evitar un default de deuda
El gobierno griego se está negando a introducir más medidas de austeridad ante una recesión que se está agravando y que podría terminar este año con una caída superior al 5% del PIB.
También se está demandando que de su deuda pública afecte al menos al 90% de los bonos en manos privadas, y no solo a grandes bancos y aseguradoras, como se pactó en la cumbre de julio.
El horizonte está más complicado entonces, y crece el temor que se de una reestructuración de la deuda griega en forma desordenadamente, que arrastre al sistema financiero europeo.
Y esto se suma, a los temores que se de una nueva recesión…
¿Hay peligro entonces de una nueva recesión?
Así lo alertó la directora gerente del Fondo Monetario Internacional este último domingo, pero los peligros de una nueva recesión también lo hizo el Banco Mundial.
Y es que los últimos datos de actividad económica de las economías avanzadas no han sido nada auspiciosos.
En el caso de Estados Unidos tanto en el primer trimestre del año como en el segundo se registraron tasas de crecimiento por debajo de las que se venían registrando desde mediados de 2009, expandiéndose 0,4% y 1% respectivamente. Y menos crecimiento económico es menos empleo. El viernes pasado se conoció que la creación de empleos en EEUU en agosto fue cero, un dato que contribuyó a derrumbar los mercados.
En Europa el panorama parece más complicado, ya que en el segundo trimestre la economía se estancó, con un crecimiento de sólo 0,2%. A su vez, Alemania y Francia que venían mostrando un comportamiento mejor, se estancaron en el segundo trimestre.
Entonces ¿estamos volviendo a una situación como en 2008?
La situación es diferente, y es complejo explicarlo en pocas líneas.
Hoy nuestra mayor preocupación se centra en la situación de Europa, si llega a darse una cesación de pagos de algún gobierno y esto arrastre al sistema financiero.
Mientras tanto, otra preocupación central es que los países desarrollados no están generando empleo, y la gran diferencia con la situación de 2008-2009 es que los gobiernos tiene muy poco margen en materias de política para actuar.