Martes 28 de junio de 2011
Entrevistado: Mercedes Comas
La OCDE publicó un informe sobre shocks que alcanzan un dimensionamiento mundial, planteando posibles caminos de acción para intentar amortiguar los efectos contagio de fenómenos que podrían ser cada vez más frecuentes.
Comentemos entonces el último informe de la OCDE…
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico publicó ayer un documento –en su versión preliminar– sobre el efecto de distintos tipos de shocks globales en el marco de sociedades cada vez más interconectadas.
Este informe señala que estos fenómenos se darían con mayor frecuencia en los próximos años…
De crisis mundial hemos escuchado bastante últimamente.
Sí, en 2007-2008 se originó en EE.UU una crisis económica que se expandió al mundo en pocos meses. Sus efectos fueron (y siguen siendo) muy importantes, y por eso se lo compara con la crisis del 29 y la Gran Depresión de los años treinta. Sin embargo, hoy, los países son más interdependientes que nunca, por lo que es difícil delimitar cuándo las secuelas de esta crisis dejarán de manifestarse…basta con ver lo que pasa en Europa….
¿El informe sólo trata shocks económicos?
No. La OCDE señala otros tipos de shocks que pueden llegar a ser globales: crisis sociopolíticas o geopolíticas, desastres naturales, pandemias o incluso cyberataques (en un mundo en que las redes de internet cobran cada vez más importancia para las organizaciones).
¿Y qué otros shocks globales hemos visto últimamente?
Hemos sido testigos de varios de estos fenómenos recientemente: la fuerte sequía en Rusia, el terremoto en Japón, los conflictos geopolíticos del Norte de África y Medio Oriente, entre tantos otros. Todos, han desencadenado efectos múltiples, atravesando varias fronteras.
Por ejemplo, la fuerte sequía y los incendios forestales de mediados del año pasado en Rusia generaron problemas importantes en la producción agrícola, lo que condujo al cierre de fronteras para la exportación de alimentos por parte del gobierno ruso. Esto redujo fuertemente la oferta mundial de algunos alimentos, fenómeno que fue exacerbado por los efectos adversos de inundaciones en otros países productores, como EE.UU, Canadá y Australia. Todo esto, junto con el cambio estructural de demanda mundial impulsado por China (que viene incrementando en los últimos años de forma acelerada la demanda mundial de alimentos) generó una presión muy importante en los precios internacionales…
Y esto me imagino tuvo múltiples efectos a nivel mundial…
Sí. Alimentos más caros favorecen a los sectores exportadores de estos productos (como en Uruguay), pero a su vez presionan los precios internos en países tanto exportadores como importadores, fenómeno complicado en países que actualmente enfrentan presiones inflacionarias, como también pasa en Uruguay.
¿Y qué recomienda la OCDE al respecto?
El informe señala que hay fenómenos que por su naturaleza no es posible predecir. El margen de acción estaría entonces en la capacidad de llevar a cabo estudios de riesgos y vulnerabilidades frente a ciertos cambios en la coyuntura internacional fortaleciendo o diversificando los activos más expuestos de cada país.
La elaboración de modelos que estimen las probabilidades de transmisión de riesgos es un ejercicio fundamental para los hacedores de política de esta nueva era, cada vez más global.
En este sentido, el informe señala que el candidato fundamental es el gobierno, y aquí se fortalece el papel del Estado en la sociedad, aunque también destacan como imprescindible el trabajo conjunto de los distintos organismos estatales con organizaciones internacionales, con la comunidad científica y otras organizaciones del sector privado.