El Instituto Nacional de Estadísticas dio a conocer las cifras referentes a la evolución de los salarios líquidos en el pasado mes de marzo.
Según dichas cifras, los salarios líquidos se habrían incrementado algo más de medio punto porcentual, ¿no es así?
Sí. Como adelantabas, el índice medio de salarios (que mide la evolución del salario líquido de los trabajadores permanentes en relación de dependencia formal tanto en el sector público como privado de todo el país) creció 0,52% en marzo.
Esto implica un crecimiento mensual promedio de los salarios líquidos superior al que se registró en igual mes del año pasado.
¿Y cómo se explica este crecimiento mensual de los salarios líquidos?
Para contestar a esta pregunta debemos analizar lo que sucedió al interior de los distintos sectores de actividad para los que se releva información.
Una primera gran desagregación que podemos hacer es entre el sector privado y el sector público. Y aquí se observa que mientras los salarios del sector público se mantuvieron prácticamente constantes respecto al mes anterior, los del sector privado mostraron un crecimiento de casi 1%.
¿Y a qué se debe esta diferencia?
Básicamente, la diferencia de evolución de los salarios líquidos en uno y otro sector se debe a la oportunidad con que se realizan los ajustes salariales fijados a través de los distintos consejos de salarios.
Recordemos que el sector público presenta un incremento anual en enero, al tiempo que en el sector privado los ajustes de salario se pautan por rama de actividad y en más de una oportunidad a lo largo del año.
De esta forma, en marzo hubo subgrupos dentro del sector privado que ajustaron sus salarios. Por ejemplo, el sector de transporte terrestre de personas (urbano e interdepartamental) realizó el ajuste fijado para dicho mes. Y también otras actividades incorporaron retroactivamente los aumentos fijados en enero.
Entonces tenemos que en marzo crecieron los salarios líquidos, a impulso de los ajustes realizados en el sector privado…
Así es. De todas maneras es importante distinguir la evolución nominal de los salarios de la evolución real, es decir, de lo que refiere al poder de compra de los salarios.
Y esto lo obtenemos descontando los efectos inflacionarios de los salarios nominales.
¿Y qué cifras tenemos al respecto?
Dado que los precios al consumidor (que son los que se encuentran ligados a la canasta representativa de consumo de los trabajadores) aumentaron en mayor medida que los salarios nominales, el poder adquisitivo de los salarios, es decir, los salarios reales, se redujo casi 1% en promedio en marzo.
Sin embargo, si analizamos lo sucedido en el primer trimestre del año, los salarios reales acumularon un crecimiento de 2,6%, explicado principalmente por el reajuste anual en los públicos.