78.000 millones de euros es la propuesta de ayuda a Portugal por parte del FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo.
La contracara de estos fondos para el financiamiento de Portugal implican un fuerte ajuste del gasto, privatizaciones, suba de impuestos, recorte de subsidios y pensiones, medidas de alta impopularidad para la población.
¿Podemos repasar brevemente la situación financiera de Portugal?
El gobierno de Portugal, a comienzos de abril, solicitó ayuda financiera a sus pares europeos para hacer frente a sus obligaciones, luego de un 2010 en el que el déficit fiscal llegó a representar el 9% del producto.
Así, la Comisión Europea junto con la participación del Banco Central Europeo y del FMI ayudarían financieramente a Portugal, país que a su vez se encuentra en un marco político particular, porque se están por celebrar elecciones legislativas.
Decíamos al principio que sería un préstamo de 78 mil millones de euros…
Sí, es un monto importante para los próximos tres años, y se espera que el gobierno pueda ordenar las cuentas fiscales y responder a sus obligaciones de deuda en el corto y mediano plazo. Para dimensionar un poco esta cifra: 80.000 millones de euros o su equivalente a 110.000 millones de dólares, es casi el triple del PIB de Uruguay el último año.
Y, como ocurrió con el caso de Grecia e Irlanda, este préstamo se otorga con la condición de que Portugal tome determinadas medidas.
¿Cómo es esto?
Además de pagar intereses (como con cualquier crédito) hay otras condiciones para su otorgamiento.
La condición principal es que el gobierno portugués reduzca sus niveles de déficit fiscal, que en 2010 (como decíamos al comienzo) cerró en cifras muy elevadas. La idea es que paulatinamente este saldo negativo se reduzca hasta alcanzar un 3% del PIB en 2013.
¿Y qué dice el gobierno portugués al respecto?
El gobierno se muestra optimista luego de la aprobación de esta ayuda financiera, pero advierte que será muy difícil evitar un aumento del desempleo y prevé que la etapa recesiva de la economía se prolongue un tiempo más; que podría incluso llegar a dos años.
Esto por las consecuencias de las medidas que se piden como contrapartida, ¿no?
Sí, están relacionadas. Como decíamos, esa ayuda financiera se otorga con la condición de que el gobierno reordene sus cuentas. Esto supone medidas de ajuste que son típicamente contractivas: recorte del gasto en subsidios y pensiones, aumento de impuestos, privatizaciones y reducción del personal en el sector público, congelación de salarios, entre otras.
Y estas mediadas ya están instaladas en la agenda, por lo que se estarán llevando a cabo en el corto plazo. Por ejemplo, ya fue decidido que tres empresas estatales de Portugal van a ser privatizadas: una de aerolíneas y dos energéticas.
¿Y qué podemos esperar de todo esto para los próximos meses? ¿Qué perspectivas se tienen?
Bueno, en esto es fundamental cómo actúe la Unión Europea y cómo reaccione Portugal y su población a estas medidas de ajuste, que suelen ser muy impopulares. España también tiene problemas, sobre todo en el mercado de trabajo, y otros países, como Grecia e Irlanda también continúan mostrando señales débiles.
En este marco, el presidente del Banco Central Europeo, Trichet, ha anunciado en sus últimos discursos que no sería pertinente, por ahora, volver a subir la tasa de interés de referencia en la Zona Euro. Recordemos que hace un mes aproximadamente en Europa se aumentó la tasa de interés, en lo que fue la primera suba en más de 15 meses durante los cuales esta tasa se mantuvo en mínimos históricos.
Aunque en los últimos meses aparecieron ciertas presiones inflacionarias, las autoridades europeas opinan que son principalmente coyunturales, y que la prioridad sigue siendo, por ahora, la recuperación económica en esta región que, como vemos, tiene aún muchos países comprometidos.