Lunes, 23 de enero de 2012
Entrevistado: Ramón Pampín
Recientemente el Banco de España publicó un informe con el diagnóstico económico de 2011 y las proyecciones para este y el próximo año.
Comencemos comentando cómo evaluó el Banco Central de España el desempeño económico de 2011…
A lo largo de 2011 la recuperación que había emprendido la economía española un año antes se fue diluyendo a medida que la crisis de deuda soberana de la Unión Monetaria se fue extendiendo a un mayor número de países y a medida que se agravaban las tensiones en los mercados financieros.
De esta forma, en el tercer trimestre la economía española se estacó, y en el cuarto estiman una caída trimestral del PIB de 0,3%.
Un año que fue de más a menos entonces…
Sí. Con estos datos, la economía española cierra 2011 con un crecimiento promedio del año de 0,7%. Detrás de esta evolución encierra una contracción de 1,3% en la demanda interna en tanto que la demanda exterior neta mitigó esta contracción (apoyada en la fortaleza de las exportaciones y la debilidad de las importaciones).
Estos datos negativos se refuerzan al analizar el mercado de trabajo: el empleo no dio signos de recuperación en 2011, todo lo contrario, incluso se destruyeron empleos. Se estima un descenso del número de ocupados en torno a un 1,7% en 2011 que de confirmarse implicaría un nivel de empleo inferior en algo más de 10% al existente a comienzos de la crisis.
Con esta destrucción de puestos de trabajo, el desempleo alcanzó 21,5% en 2011. Además, y como hemos comentado en otras oportunidades, existen grandes diferencias al distinguir por edad y por nacionalidad.
Y las expectativas no son muy auspiciosas para 2012, ¿no?
Exactamente, las proyecciones macroeconómicas descritas en el Informe contemplan una caída sustancial del producto de la economía española en 2012 (–1,5 %) y una modesta recuperación en 2013 (0,2 %).
En el informe se aclara que estas proyecciones están cargadas de alta incertidumbre y que se supone el cumplimiento estricto de los objetivos de consolidación fiscal para 2012 y 2013 derivado de los compromisos europeos (y por tanto supone la adopción de medidas adicionales a las ya aprobadas).
¿Qué implica este supuesto? ¿Por qué se asume?
El Banco de España lo justifica en dos razones: el nuevo gobierno español se comprometió a cumplir estrictamente con estos objetivos de consolidación presupuestaria y por otro lado en la situación actual de extrema tensión en los mercados financieros a causa de la crisis de la deuda soberana europea, consideran esencial realizar los ajustes, dado que los costos derivados de no hacerlo serían muy elevados.
O sea, estas proyecciones asumen que se adoptarán medidas presupuestarias que posibiliten reducir el déficit público desde un nivel de alrededor del 8 % en 2011, hasta el 4,4 % del PIB en 2012 y el 3 % en 2013.
Por lo tanto, bajo este supuesto, se espera un fuerte retroceso de la demanda nacional (tanto de sus componentes público y privado), parcialmente contrarrestada por una elevada contribución del saldo neto exterior.
En este contexto de deterioro de la economía, el mercado de trabajo continuará resintiéndose y se estima una nueva baja en el empleo este año (que bajaría 3 puntos porcentuales) que llevarían a que continuaran los incrementos de la tasa de desempleo (que alcanzaría 23,4% en 2012).