EEUU pierde la calificación AAA y crece el temor por una nueva recesión

Lunes 8 de agosto de 2011
Entrevistado: Mercedes Comas

La semana pasada se vivieron jornadas “negras” en los mercados financieros y esta semana comenzó con nuevas noticias que incrementan la incertidumbre de los inversores y vuelven a hacer “temblar” los mercados…

Podemos decir entonces que la solución al aumento del tope de deuda de EEUU alcanzado la semana pasado tuvo poco impacto en los mercados…

Es verdad. La semana pasada comenzó con las dudas acerca del acuerdo para aumentar el tope de deuda en EEUU, acuerdo que se finalmente se alcanzó, y de ahí la atención pasó al otro lado del Atlántico, a Europa, y los problemas de deuda que atraviesan varios países.

El Banco Central Europeo tuvo que salir al rescate a comprar títulos de varios países que están siendo cuestionados como Italia y España.

Y la semana no pudo terminar peor, con la rebaja que otorgó la agencia Stándar & Poor´s, por primera vez en su historia, de la calificación AAA de los bonos del tesoro estadounidense, la calificación considerada de mayor seguridad.

Se llevó ahora la deuda a AA+…. 

Si, se rebajó un escalón, pero se puso una perspectiva negativa, con lo que la calificadora da ya señales de que pueda venir un nuevo recorte en un plazo entre 6 y 24 meses.

El recorte se justifica – según la agencia- en las preocupaciones que persisten sobre el déficit de presupuesto del Gobierno y su creciente deuda.

Y Stándar & Poor´s mandó un mensaje duro a las autoridades y políticos estadounidenses, cuestionado el largo debate bipartidista en el Congreso de EE UU sobre el aumento del techo de deuda, que ha puesto de relieve la "débil e improvisada política fiscal estadounidense".

Esto da muestra que la aprobación del aumento del tope no solucionaba todo, sino que mostró falencias y ahora quienes califican la capacidad de pago de los gobiernos, las empresas, cuestionan también la forma de la solución…

Están cuestionado, en otras palabras, lo dilatado de las negociaciones, y que se requería un acuerdo contundente y una actuación rápida para trasmitir calma…

Si, pero ahora no es solo un tema de deuda y capacidad de pago. Ahora vuelven a incrementarse los temores por una nueva recesión en Estados Unidos en los próximos meses.

La primera economía mundial ha crecido en los últimos seis meses apenas un 0,8% en términos interanuales, un ritmo claramente insuficiente para crear empleo. El consumo sigue sin remontar y la producción industrial está estancada. La tasa de paro, que lleva 30 meses por encima del 8%, está en el 9,1%.

Y la diferencia ahora es que el gobierno se quedó sin aire para implementar nuevos planes expansivos, para reactivar la economía como adoptó en 2008-2009.

El nuevo informe de la OCDE – la organización para la cooperación y desarrollo económico- también pone en tela de juicio la dinámica de la actividad para la segunda mitad del año.

¿Qué datos se conocieron?

La OCDE analiza varias  estadísticas (los pedidos industriales, las encuestas de confianza, los tipos de interés) que suelen determinar cómo será la actividad económica en los meses siguientes. A partir de esto, anticipan si el crecimiento será más o menos rápido dentro de seis meses.

Y lo que señalan los indicadores adelantados de junio es que la recuperación de la Gran Recesión de 2009 se ha interrumpido.

En la mayoría de los países, el PIB empezó a recuperarse de la crisis en el segundo semestre de 2009; primero se creció a mayor ritmo, pero ya en la segunda mitad de 2010 volvió a enlentecerse y este año a mayor ritmo.

La OCDE cree la recuperación alcanzó su techo en ese periodo y que la desaceleración será mucho más lenta en el segundo semestre de este año.

¿Y quiénes se prevé serán los más afectados?

Se prevé que el freno sea más intenso en la zona euro que en Estados Unidos.

El avance de contabilidad nacional que ya se conoce en algunos países (Italia, Francia, España) reflejan un crecimiento ya débil entre abril y junio, con tasas trimestrales inferiores al 0,3%.

La Comisión Europea espera que, en tasa interanual, el PIB pase del 2,5% del primer trimestre a un moderado 1,5% en el segundo trimestre. Y el pronóstico de la OCDE apuesta a que ese crecimiento será aún menor en el segundo semestre.

¿Y qué se prevé para los países emergentes, que venían impulsado el crecimiento mundial hasta el momento?

El crecimiento también baja de intensidad entre los países emergentes, locomotoras de la recuperación mundial.

En este caso, los indicadores adelantados muestran valores por debajo de 100 para China, India y Brasil. Eso, en el caso de China, anticipa que su crecimiento estará más cerca del 8% que del 10% este año.

El panorama se complejiza mucho más…

No hay dudas que estamos en el peor momento desde 2008.

Más allá de las dudas sobre la solvencia fiscal de algunos países y de las disputas del Congreso de EE UU, la cuestión más preocupante es la incapacidad de los países desarrollados para crear empleo y volver a crecer, y esto arrastra también al mundo emergente.

La principal diferencia entre la situación de 2008 es que los gobiernos y las autoridades monetarias se han quedado con pocas medidas para combatir la crisis.

Las tasas de interés están en niveles históricamente bajas. Los gobiernos, enormemente endeudados y bajo tremenda presión de los mercados, recortan gastos y aplazan inversiones que serían de gran ayuda para reanimar la actividad.

Los bancos recortan el crédito porque no tienen gran capacidad de acceso al mismo. Las empresas, con debilidad en las ventas, recortan empleos y ganancias, y los consumidores mantienen muy limitado su consumo.

Todo esto configura un escenario muy complejo, y las medidas para paliarlo no están claras.