En el día de ayer el Banco Central divulgó los datos en cuanto a la evolución de la actividad económica correspondiente al segundo trimestre.
Los mismos indican un menor ritmo de crecimiento en la economía uruguaya…
Es verdad. El Producto Interno Bruto (PIB) se desaceleró en forma importante en el segundo trimestre del año comparando con lo que venía siendo el crecimiento de los trimestres anteriores.
La actividad creció 0,5% en términos desestacionalizados en abril-junio respecto al primer trimestre, luego de crecer 2,1% en los primeros tres meses del año y 1,6% al final de 2010.
En términos interanuales, esto es comparado con el segundo trimestre del año pasado, el crecimiento fue de 4,8%, también moderándose respecto a los incrementos de trimestres anteriores.
Cabe destacar que si bien esperábamos cierta desaceleración, la misma fue más significativa de la que inicialmente estimábamos.
¿Y qué explicó esta desaceleración?
Desde la óptica de la producción, esto es analizando los distintos sectores que contribuyen a la generación de valor agregado, vemos que en el segundo trimestre respecto al desempeño del primer trimestre del año sobresale la caída de la producción en la construcción, en las actividades primarias y del comercio restaurantes y hoteles.
En el caso de la construcción, el informe del Banco Central explica que continuó la tendencia positiva registrada en la inversión privada, en tanto se registró una caída en la inversión pública debido a la disminución de las obras del MTOP.
En el caso de las actividades primarias, podemos destacar la caída en la producción de la ganadería debido al descenso de la faena.
A su vez, el resto de los sectores que mostraron una expansión, en general lo hicieron a un menor ritmo.
¿Y qué sectores tuvieron un mejor desempeño?
Al igual de lo que lo hemos venido comentando en los últimos años, podemos destacar crecimiento del sector “Transporte, almacenamiento y comunicaciones”, con una expansión de 11% respecto al segundo trimestre del año pasado, expansión explicada tanto por las comunicaciones (con mayor incidencia) como por el transporte y almacenamiento.
El comercio también tuvo un buen desempeño, creciendo 6,6%, aunque desacelerándose.
En el caso de la industria – sector que seguimos con particular atención porque fue el más afectado por la crisis de 2008-2009 y el que está más expuesto a la coyuntura internacional-, tenemos que creció 2,9% interanual, resultado principalmente de una mayor producción de lácteos, de madera, de material de transporte y de industria química.
La actividad industrial se vio afectada por la menor actividad de los frigoríficos. Y esto se vincula a la caída de la producción de la ganadería vacuna debido al descenso en la faena (y que se refleja en el menor crecimiento de la actividad primaria).
Luego de haber repasando todo esto, y ante la desaceleración general constatada, ¿qué evaluación podemos hacer de los datos? ¿qué podemos esperar para los próximos meses?
En primer lugar, se verificó un enlentecimiento en el crecimiento, que se da previo al empeoramiento del contexto internacional que comenzó en este segundo semestre del año.
Cuando analizamos por sectores de actividad, podemos ver algunos factores puntuales que lo explican, como una caída en la obra pública que ya se viene dando desde hace varios trimestres y en el caso del sector agropecuario está explicada en forma importante por problemas de oferta (de producción) en la ganadería, más que por problemas reales de colocación de productos cárnicos.
No lo analizamos hoy, pero por el lado del gasto la desaceleración se explicó por un menor crecimiento en la inversión y por una caída en las exportaciones de bienes. A su vez, esta disminución de las exportaciones de bienes se explica en buena medida por las menores ventas de los frigoríficos.
Pensando en el futuro, estas -inversión y exportaciones- son dos variables claves a seguir y analizar. Un contexto externo negativo, afecta las expectativas de negocios, y esto puede repercutir negativamente sobre la inversión que se venía presentando muy dinámica, y también debemos prestar atención si el cambio en el contexto externo no afecta negativamente a otros rubros de exportación del país y no solo la carne.
Mientras tanto, el consumo interno sigue sosteniendo la actividad económica. El gasto de las familias creció un 9,4% en el segundo trimestre, prácticamente la misma tasa que había presentado en el primer trimestre del año.