Brasil: nuevas medidas para evitar un mayor fortalecimiento del real

Lunes 1 de agosto de 2011
Entrevistado: Mercedes Comas

Las autoridades brasileras anunciaron nuevas medidas con el objetivo de restringir la entrada de capitales de corto plazo y desalentar prácticas especulativas que apuestan a una mayor depreciación del dólar, de manera de sostener su cotización, que días atrás alcanzara su mínimo valor en 12 años.

Comentemos en qué consisten estas nuevas medidas...

Como adelantabas, luego de que días atrás el dólar tocara fondo en Brasil -cotizando a 1,53 reales, registrando un mínimo histórico desde 1999-, las autoridades de aquel país anunciaron nuevas medidas con el objetivo de evitar una mayor depreciación de la divisa norteamericana, o, en otras palabras, un mayor fortalecimiento de la moneda local, el real.

Concretamente, se fijó un nuevo impuesto sobre aquellas operaciones financieras que especulen a futuro con una mayor desvalorización del dólar, aplicándose en ese caso una tasa de 1% sobre dicha posición. Una medida provisoria adicional brinda al Consejo Monetario Nacional la posibilidad de poder elevar esa tasa hasta un 25%.

Además, todas las operaciones que impliquen contratos a futuro y derivados deberán registrarse en la Comisión de Valores o en el Banco Central, de manera de aumentar los controles y brindar una mayor transparencia al sistema.

Nuevas medidas que refuerzan otras que ya se habían tomado previamente…

Así es. Una de ellas –a la que también se ha recurrido en nuestro país– ha sido la intervención en el mercado cambiario a través de la adquisición de dólares.

También se había previsto la aplicación de un impuesto de 6% sobre las captaciones de fondos externos de corto plazo –hasta 720 días –, al que se agrega una multa en caso de que el período sea menor.

Decíamos al comienzo que lo que se busca básicamente con estas nuevas medidas es desalentar la entrada de capitales de corto plazo para evitar una mayor caída del dólar…

Sí. Hablamos de capitales con objetivos especulativos meramente y no de aquellos de más largo plazo con fines productivos. Es decir, es importante distinguir entre la inversión extranjera “de cartera” -que busca obtener rentabilidad en el corto y mediano plazo- de la inversión extranjera “directa” (IED), cuyo objetivo es la injerencia directa en el desarrollo de una actividad productiva, ya sea mediante la participación en empresas ya establecidas o a través de la instalación de una nueva filial.

Entonces se supone que la Inversión Extranjera Directa no se vería afectada por estas medidas…

No, ya que los flujos provenientes del exterior ligados a inversiones productivas están condicionados mayormente por factores de tipo estructural (de más largo plazo) de las economías a las que se dirigen, como son por ejemplo, la estabilidad política y macroeconómica, la presencia de un mercado objetivo, la existencia de insumos y materias primas, entre otros.

De hecho, el vasto mercado interno brasilero y el importante proceso de crecimiento que viene mostrando esta economía en los últimos años es lo que ha hecho que importantes flujos de IED arriben a este país.

¿Tenemos datos al respecto?

Sí. Un reciente informe de la UNCTAD (Naciones Unidas para el Desarrollo y el Comercio) revela que Brasil recibió unos 48.000 millones de dólares por concepto de IED en 2010, esto es, un 87% más respecto al año anterior.

De esta forma, fue el mayor receptor de flujos de IED de América Latina y el Caribe, absorbiendo el 30% del total de capitales que ingresaron en la región el año pasado.

Y hay un dato todavía más importante: Brasil ocupó en 2010 el quinto puesto (en 2009 ocupaba el lugar 15) en el ranking de países que más IED recibieron en todo el mundo, detrás de EE.UU., China, Hong Kong y Bélgica.

Entonces, no sólo capitales especulativos, de corto plazo, llegan a Brasil…

Es verdad. Y aquí está la base que explica por qué, pese a las medidas que está adoptando el gobierno brasileño, no logran “subir” el valor del dólar.

Las tasas de interés internas son muy atractivas, pero también las perspectivas económicas del país son prometedoras, y eso constituye un factor más permanente que alienta la entrada de capitales y contribuye a fortalecer la moneda local. De hecho, el dólar en Brasil está cotizando a 1,55-1,56 reales, levemente por encima de los 1,53 que tocó en los últimos días.