Lunes, 12 de diciembre de 2011
Estrevistado: Mercedes Comas
A pesar de los avances que América Latina ha registrado en las últimas décadas, aún se observan importantes rigideces para reducir las desigualdades entre sectores de mayores y menores recursos.
La Comisión para América Latina y el Caribe, la CEPAL, identifica las principales fuentes de desigualdad en su último informe “Panorama Social 2011”.
¿Qué tenemos para destacar de este informe?
Como adelantabas, el informe destaca que, a pesar de los avances que ha registrado la región en materia de aumento de ingresos laborales y su incidencia en la reducción de la pobreza durante la última década, aún se observan importantes obstáculos para reducir la desigualdad entre distintos sectores de la población.
En este sentido, el informe señala que los mercados internos de América Latina son estructuralmente heterogéneos, y esto constituye una de las principales fuentes de desigualdad.
¿A qué nos referimos con mercados heterogéneos?
A que en los mercados internos se pueden identificar distintos segmentos, según los distintos niveles de productividad, es decir que existen amplias brechas de productividad, que se explican por las diferencias en el acceso a la tecnología y a los mercados.
Así, la CEPAL distingue tres estratos de productividad: el alto, que abarca a las actividades de exportación y empresas de gran escala operativa; el medio, constituido por las pequeñas y medianas empresas; y el bajo, que comprende al sector informal.
De acuerdo a las cifras de este informe, tenemos que el sector alto concentra dos tercios del producto de la región cuando genera sólo un 20% del empleo total. El estrato medio genera un 22% del producto y un 30% del empleo, mientras el estrato bajo representa sólo un 11% del producto y la mitad del empleo generado en la región.
¿Y esto qué quiere decir? ¿La mayor cantidad de empleo se genera en los sectores que aportan menos a la producción?
Así es. Y esto es a lo que nos referimos cuando hablamos de brechas de productividad. Si medimos la productividad en términos de PIB por empleado, tenemos que el estrato alto, que genera la mayor parte de la producción y emplea solo a 1 de casa 5 trabajadores de la región, tiene mucho para repartir entre pocos trabajadores.
Mientras en el otro extremo tenemos el estrato bajo, que genera poca producción para repartir entre muchos trabajadores.
Una de las principales consecuencias de estas brechas de productividad es la importante desigualdad en la distribución del ingreso.
¿Y en qué otras consecuencias tienen las brechas de productividad?
Generan una segmentación del mercado laboral, esto es, determina una diferencia entre el empleo de alta y baja productividad o, lo que es lo mismo, entre el sector formal e informal.
Según señala la CEPAL, en las últimas dos décadas se ha ensanchado la brecha que separa a los trabajadores del sector formal del informal en cuanto a sus remuneraciones. Así, en 2009 las remuneraciones reales de los ocupados en el sector formal en áreas urbanas casi duplicaban las del sector informal.
Otro de los aspectos que enfatiza el informe es que estas diferencias son más importantes en las mujeres que entre los hombres. Por ejemplo, en la actualidad 8 de cada 10 mujeres ocupadas pertenecientes al 20% más pobre de la población trabaja en el sector informal.