Cuatro pilares del buen gobierno de la empresa

Omar Cabral "Se trata de una forma ética de hacer los negocios,
no del negocio de ser éticos."
Por Omar Cabral

Diario El Observador
13 de junio de 2008
Importa la vigencia de un código de conducta.

El nuevo milenio comenzó con una nueva convicción en el mundo de los negocios: la necesidad de una mayor transparencia en el ambiente empresarial. Así, comenzó a desarrollarse una novedosa discusión en lo que se ha denominado buenas prácticas de gobierno corporativo. De este debate nace nueva reglamentación tanto en Estados Unidos y Europa como por estas latitudes.

Existe amplio consenso en referir al gobierno corporativo como un sistema que permite a accionistas u obligacionistas el control estratégico de su empresa y/o el efectivo monitoreo de su dirección ejecutiva, así como el adecuado manejo de la información.

El gobierno corporativo refiere a las prácticas relacionadas a la transparencia, a la equidad de tratamiento entre los diversos accionistas, a la cultura de rendición de cuentas de manera ampliada y a la conciencia de que la empresa presupone interacción y responsabilidades con el macroambiente en los planos económico, social y ambiental. Estos son los pilares del buen gobierno corporativo.

El punto de partida lo constituye el funcionamiento y la composición del Directorio, que es donde se toman las decisiones trascendentes de la empresa. Una práctica que los inversores han visto como positiva ha sido la integración de miembros independientes, así como la idea cada vez más extendida de evitar la concentración de poder. Incluso, en algunas empresas, se ha incorporado a accionistas minoritarios al Directorio.

En esta línea, ha cobrado importancia la vigencia de un código de conducta, que alcanza a todos los funcionarios, incluido el cuerpo directivo. Así, se establecen pautas para la resolución de conflictos de intereses e informaciones privilegiadas, procedimientos y actitudes de la empresa con relación al trabajo, al tipo de invitaciones o regalos de terceros que son aceptables o no, etc.

Construyendo confianza

De lo que se trata, es de desarrollar confianza. Por ello, es imprescindible que sus administradores, sus sistemas y el modelo de gestión (incluyendo ahí sus prácticas de gobierno) sean consistentes y confiables. Es fundamental implantar una cultura de rendición de cuentas que incluya a los altos ejecutivos, los analistas de inversiones, los reguladores, las firmas de auditoría y finalmente, los inversores.

Pero transparencia y rendición de cuentas no son suficientes para construir la confianza pública. Se requiere de un tercer elemento que la respalde: integridad. Todo se desmorona sí no están acompañadas de personas que quieren hacer y hacen la cosas de forma correcta. Importa el comportamiento de las personas y no sus palabras.

El gobierno corporativo se trata de una forma ética de hacer los negocios, no del negocio de ser éticos.

Entre los cambios esperados para la evolución de los conceptos de gobierno corporativo están el debate que engloba los procedimientos de evaluación independiente del Directorio, la ampliación del ámbito de actuación de los Comités de Auditoría, incluyendo el uso de "expertos" en contabilidad y finanzas; la ampliación del conocimiento y prácticas de gestión de riesgos; la adopción de las NIIF (Normas Internacionales de Información Financiera) y, finalmente, la aplicación de las prácticas de gobierno corporativo por empresas no negociadas en la bolsa, pero que tengan relevancia en el escenario económico nacional.

La adopción de estas prácticas ciertamente elevará a las empresas de nuestra región a un nivel todavía más avanzado de gobierno corporativo, trayendo beneficios para las propias organizaciones, para la economía y la sociedad.